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Este soberano era muy justo y hacía las cosas de manera sensata con el fin de que todos sus súbditos estuvieran bien. Su pueblo lo adoraba, aunque no todos, su hermano Zet lo odiaba de una manera frenética y cierta vez le jugó una trampa a la que Osiris cayó. Lo encerró en un cofre y lo tiró al río. La esposa de Osiris, Isis, lo hayó y trató de salvarlo pero era ya demasiado tarde; entonces el hijo que ellos tenían en común retó a Zet para apoderarse nuevamente del trono.
En este audiolibro, relatado encantadoramente por Susana podemos acercarnos una vez más a ese lejano Egipto y respirar por un instante el mismo aire árido que los dioses respiraron.