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Cuenta la leyenda que cierta vez había en Egipto una gran sequía, el Rio Nilo no irrigaba los campos y las cosechas se perdían.
El faraón Dioser, quien era el gobernador de ese entonces estaba desesperado y entonces mandó a llamar a Imoteb uno de los sabios quien era primer ministro en aquel entonces; éste averiguó dónde comenzaba el Nilo quién era el encargado de vigilar el caudal de las aguas, se trataba del dios Nun. El faraón fue hacia allá en busca de aquel dios para pedirle que devolviera a su pueblo la paz y las riquezas del que antes gozaban. El dios Nun estaba en la Isla de Elefantía y allí lo encontró Dioser.
Con el dulce relato de Susana podemos apreciar el compromiso que aquel gobernante sentía hacia su pueblo e introducirnos en aquel universo fascinante de los antiguos egipcios.