Había una mujer que había alcanzado un nivel espiritual muy alto debido a que dedicaba gran parte de su tiempo a la meditación.
Desde niña amaba los brazaletes; cuando se casó comenzó a usar unos de cristal, hasta que su esposo murió, entonces se puso unos de oro. Sus amigos estaban muy asombrados por aquel cambio y querían saber cuáles eran las verdaderas razones por las cuales ella obraba de esta manera; decidieron ir a verla.
Ella les enseña que después de la muerte las personas se vuelven más fuertes y ya no necesitan ser cuidadas ni protegidas; su esposo antes era fragil como el cristal, ahora se había vuelto fuerte y poderoso cual el oro.